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Semana Santa 2017: chocos en salsa

Semana Santa 2017: chocos en salsa

Alguno escribió hace unos siglos sobre Canarias que es una tierra de mezclas de culturas donde reciben amablemente al visitante, unas islas con una gran belleza, que cada una de ellas posee su encanto especial, pero, sobre todo, lo más interesante es el olor que sale de sus ollas. Los que aquí habitan, sólo por el humear ya identifican la preparación, se iluminan sus ojos y pueden distinguir esos recuerdos de niñez, incluso decir que la abuelas y madres canarias tienen, en muchos aspectos, unos vínculos comunes. ¡Tiran la chola y te dan, pilla hasta las curvas! Ahora, en serio. ¿Quién no recuerda cómo con esmero envolvían aquél caldero de arroz amarillo con un mantel, o el cuenco con el gofio cerca del puchero para, justo en el momento de sentarte, escaldar el gofio, mojos, cebolla, vinagre y queso, todo al alcance de la mano? Siete islas en un Archipiélago, pero con la misma identidad y una gran gastronomía.

De esos recuerdos de niñez, seguro que el canario tiene el del potaje de berros, las potas en salsa, los tollos, la carne con papas o la de fiesta, en especial los romeros. ¡Alcen la copa y brinden por eso! Uno de los recuerdos que hoy traemos son los chocos en salsa (potas en verano, origen de esta receta de la cocina tradicional canaria). Llega Semana Santa y puede que, junto con los tollos, el sancocho y el pescado encebollado sea uno de los platos que más abunden.

Receta

  • 1 kilo de chocos limpios y troceados.
  • 3/4 kilos de cebolla.
  • 1 cabeza de ajo.
  • 1 pimiento verde.
  • 1 pimiento rojo.
  • 1/2 litro de vino blanco (canario, a ser posible)
  • Pimentón al gusto.
  • Pimienta negra, unas vueltas de molinillo.
  • Sal.
  • Una hoja de laurel.
  • Un pellizco de orégano.
  • Unas hojas de tomillo.

Elaboración

Como cualquier receta donde aparezca la palabra sofrito, la arrancaremos en el culo de la cazuela haciendo bailar el ajo picado, añadimos la cebolla picada y, cuando se vuelva transparente, añadimos los pimientos, damos unas vueltas y que entren los chocos. Cuando todos estos se hagan amigos, presentamos el vino -¡comienza la fiesta!-, dejamos reducir, incorporamos al resto de ingredientes para que se integren en armonía, bajamos el fuego a mínimo, añadimos un vasito de agua y a esperar que esté n blandos los chocos. Unas papas y ¡a ponerse las botas!

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