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Plan B y siempre la alternativa del producto de la tierra

Plan B y siempre la alternativa del producto de la tierra

Siempre hay que tener un plan B a la hora de elegir un restaurante por si el plan A falla. Me molan esos locales que tienen platos felices que apetece comer a todas horas, sin necesidad de instrucciones, ni humos, ni peritas inyectables de plástico, ni pizarrismo: el pan es pan y si chasqueas los dedos te alcanzan tu cervecita helada sin aspavientos ni tonterías. El mérito del buen cocinero consiste en plantarte ante los típicos platillos que inundan hoy todas las cartas del país resueltos con mucho oficio, pues el mundo se volvió tan majara que vemos unos rollitos que tenemos que tirar del traductor del móvil, con lo fácil que era decir “una de carne de cabra” en vez de esos nombres que vemos ahora. Por suerte, en Canarias algunos hemos encontrado la brújula perdida y vamos dando sentido a nuestras cocinas; intentamos que de igual el plan A, B o, incluso, el C que el comensal elija, ya que estaremos preparados para sorprender y hacer que se olvide por cuál iba.

Recuerdan antes y ahora cosas como la salsa de tomate, la cebolla roja, el aguacate, el queso fundido, la menta, la rúcula, los pimientos y la mahonesa para hacer algunas ensaladas bien vestidas con mordisco. A más de un cocinero habrá que recordarle algunas cosas y al cliente, que siga su instinto. No olviden que fueron los monjes quienes recogieron y anotaron las recetas populares e inventaron nuevos guisos en la lumbre formando una cocina conventual importantísima e imponente. Laus Deo. 

Si hablo en primera persona les diré que no encontrarán en mi casa cocina de enunciado largo y poco “lerele”, sino todo aquello que uno desea comer, unos toques modernos a una cocina de siempre que, aunque hoy todos los hosteleros saben latín, no recuerdan que siendo niños había dos canales en la tele, no existían helados de colores y rompían la pana con sus chicharrones plancha, morena frita y la ensaladilla, única en su género.

Lo dicho, tengan siempre un plan B para que no les llueva sobre mojado, como cantaban Sabina y Fito Páez.

Sobre el autor

Alex Marante

cocinero y bloguero

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