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Los años acreditan el éxito de Tabaibarril

San Miguel de Tajao es un lugar de cocina de buen pescado. Un pueblo de la costa de Arico, al otro lado del Complejo Ambiental de Tenerife (lugar en el que deposita la basura de toda la Isla) cuyo atractivo principal es, precisamente, la restauración. Un punto de éxito en el litoral del Sur. Al fondo, en la profundidad del barrio, el que muchos consideran el mejor restaurante del lugar. Los años acreditan su éxito.

La relación calidad/precio es uno de sus mayores atractivos. La clave está en un buen producto, una elaboración perfecta a la vista de cualquiera porque su cocina abierta permite al cliente ver el proceso desde el momento en que el propio comensal elige lo que quiere comer. Es un espacio en el que todo es verdad.

Tabaibarril es un restaurante de esos que parece de siempre, de los que la familia y los amigos eligen para disfrutar de una mesa que garantiza el mejor pescado posible preparado del modo en que el que paga quiere. Papas arrugadas y los mojos (rojo y verde) no fallan. Después, la carta marinera hace lo demás.

Al grano. Camarones. Como tienen que servirse: ración bien surtida (si poco ni mucho, la necesaria para abrir boca), el toque de sal adecuado y la cocción perfecta. Imposible objetar algo. Cherne a la plancha. Este es un pescado “agradecido” al paladar siempre que en cocina le den ese punto en el que el comensal prescinde del limón y hasta del mojo. Aquí ocurre. No se necesitan aportes para realzar lo que realmente se quiere comer: el pescado. Las salsas se reservan para las papas arrugadas. ¡Y qué papas arrugadas! Peladas o con cáscara, da igual.

En nuestro caso elegimos cerveza para acompañar la comida (un día de muuuucho calor) y agua, para completar. Café y gin-tonic (el más simple, el de verdad). En torno a 30 euros.

Tabaibarril es ese restaurante en la profundidad de Tajao, en una calle sin salida (para llegar a él hay que recorrer el barrio), con terraza, con local bien dimensionado y con un personal de sala gentil, eficaz, rápido y atento sin pasarse. Vamos, de esos camareros que están pero que no se notan, como debe ser. El restaurante Tabaibarril sorprende porque no decepciona y mantener el nivel tantos años como llevan haciéndolo (más de una década) tiene mucho mérito.

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