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¿Un buen restaurante? El Mirador de El Corte Inglés

No es un lugar cualquiera ni es un restaurante cualquiera. Prestigia a la marca y prestigia al centro comercial. El lugar, privilegiado por su panorámica marítima; la cocina, de gran nivel; el servicio es muy profesional, cercano y en consonancia con El Corte Inglés. Su restaurante, en esa “planta octava” de Santa Cruz de Tenerife, es un refugio para el buen comensal.

La carta invita a tomarse su tiempo: croquetas del día, ensaladas de queso curado y frutos secos o de calamar y tomates aliñados, coka de bacalao ahumado y encebollado, parrillada de verduras canarias con salsa de queso curado, una tabla de quesos de Canarias, un guiso de garbanza tradicional y el ceviche de pescado de la tierra. Eso, solo entrantes. En arroz (especialistas, seguro) y pastas encontramos de cochino negro y garbanza, de gambas y almogrote y el meloso marinero. Si de pescados hablamos, bacalao, pámpano y el del día. En carnes, cabrito de Fuerteventura… Y hay menú degustación.

De todo ello, la croqueta de cherne es una elección segura para empezar. Bueno, esta vez fue de pescado, pero este alimento en El Mirador de El Corte Inglés tiene el éxito asegurado porque lo que predomina es el producto central, tanto en cantidad como en sabor; porque su preparación diferencia esta croqueta de cualquier otra y porque siendo una preparación sencilla y hasta fácil, hacerlas bien no lo es tanto. La de cherne es de las suaves en paladar, de esas que acompañan los primeros sorbos de un buen vino blanco de la tierra.

El guiso de garbanza tradicional responde a su nombre. Rico, rico, rico, que diría Arguiñano. Servido en plato hondo, como es debido, su sabor es el propio de un potaje de esta leguminosa con chorizo, una de las claves del éxito o fracaso de este plato. La opción aquí es de las que raspan ligeramente, como aquellas garbanzas de la abuela cuando el invierno azotaba. Compararlas con las de un restaurante o de un guachinche tradicional es imposible porque siendo la preparación similar (como el resultado), los mercados son distintos.

Arroz con marisco, otra de las apuestas seguras en este espacio. El cocinero sabe lo que cuece. La carta responde a las expectativas, pero cuando se trata de arroz lo borda. Este, concretamente, es espectacular. El fumét, la base de este plato, no parece tener secretos para la cocina del restaurante de El Corte Inglés en Santa Cruz de Tenerife. Un cúmulo de aportaciones que resultan un caldo concentrado marcado por el marisco que no escasea entre el arroz al dente que bastaría, por sí solo, para satisfacer al paladar más exigente. Se trata de uno de los arroces mejor preparados en esta ciudad.

En familia, con amigos, con compañeros de empresa, para negocios o, sencillamente, porque apetece comer, el restaurante de El Corte Inglés debe estar en la lista de los preferentes. Cierto, la relación calidad/precio es correcta porque, además, la marca es un plus.

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